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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Lección 10 

1 al 8 de marzo 



El discipulado 
bajo presión 




«Si los que corren a pie han hecho que te canses, 

¿cómo competirás con los caballos?» 

Jeremías 12: 5 



Viendo 

con los ojos de Dios 



Sábado 
1 o de marzo 



INTRODUCCIÓN 

1 Samuel 16: 7; Colosenses 1: 24; 
1 Juan 3: 1 

¿Te gusta observar a la gente? ¿Obser- 
vas a los miembros de la congregación mien- 
tras estás sentado en la iglesia? ¿Te gusta 
mirar a la gente en los mercados, o mien- 
tras te encuentras esperando en alguna fila? 
Probablemente, Jesús también lo hacía. Me 
pregunto algunas veces qué impresión te- 
nía él del mundo mientras vivía aquí en la 
tierra. Él poseía una gran percepción espi- 
ritual que le ayudaba a ver más allá de los 
falsos exteriores de los que la gente se revis- 
te para encubrir su personalidad real. 

Por ejemplo, considera la forma en que 
seleccionó a sus doce discípulos. Cuatro de 
ellos deben haber despedido un fuerte olor 
a pescado. Otros dos eran personas venga- 
tivas que si Jesús las hubiera autorizado ha- 
brían orado para que descendiera fuego del 
cielo sobre sus enemigos. Otro era un co- 
brador de impuestos (la gente los odiaba) y 
uno amaba el dinero. Pero él miró más allá 
de aquellas debilidades. Él consideró que 
mediante su gracia podrían convertirse en 
sus discípulos. 

La próxima vez que te encuentres ob- 
servando a la gente, trata de verlos median- 
te los ojos de Dios. Quizá encontrarás a per- 
sonas que necesitan que los instruyas, así 
como Jesús instruyó a los doce apóstoles. 



De la misma forma en que él te instruyó. 
Hay algunas cosas que puedes considerar 
mientras observas a la gente: 

1. «Cada alma que Cristo ha rescatado está 
llamada a trabajar en su nombre para la 
salvación de los perdidos». 1 

Cuatro de ellos 

deben haber despedido 

un fuerte olor a pescado. 

2. «¿A cuántos de los errantes, has buscado 
y llevado de vuelta al redil?» 2 

3. «Cuando te apartas de los que no parecen 
promisorios ni atractivos, ¿te das cuenta 
de que estás descuidando las almas que 
está buscando Cristo? En el preciso mo- 
mento en que te apartas de ellos, quizá 
es cuando necesiten más de tu compa- 
sión. En cada reunión de culto, hay al- 
mas que anhelan descanso y paz». 3 

Así que comienza a mirar a los demás 
mediante la visión divina. Permítele al Es- 
píritu Santo que te utilice para ganar a los 
que te rodean sin importar su edad, géne- 
ro, raza, posición social o apariencia. Al ha- 
cerlo te librarás de toda la presión que pu- 
dieras sentir cuando se trata de ayudar a 
otros a crecer en Cristo. 



1. Palabras de vida del Gran Maestro, p. 150. 

2. Ibíd. 

3. Ibíd. 



Naomi Ernst, Waynesville, Carolina del Norte, EE. UU. 



97 



Domingo 
2 de marzo 



Presiones 
de diferentes medios 



LOGOS 

1 Reyes 18; Mateo 26:56; 

Lucas 9: 51-56; Juan 6: 1-15; 12: 1-6; 

18: 1-11; 21: 15-19 

Presiones de las autoridades 
(1 Rey. 18) 

En medio de la hambruna, Elias le soli- 
citó al rey Acab una reunión con todo el 
pueblo. Elias tenía una inquietante pregun- 
ta para ellos: «¿Hasta cuándo van a seguir 
indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor 
deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a 
él» (1 Rey. 18: 21). Elias no temía repren- 
der a Acab porque estaba seguro que Dios 
estaba con él. 

Dios está en busca de hombres y muje- 
res que se mantengan firmes bajo presión; 
que no coloquen las normas humanas por 
encima de las leyes divinas, que no cesen 
de condenar al pecado. Necesita discípulos 
que estuvieran dispuestos a «sacrificar sus 
bienes, su libertad y aun la misma vida». 1 

Presiones de los compañeros 
(Mat. 26: 56) 

Los discípulos se horrorizaron al pre- 
senciar la traición de Judas. Pensaron que se 
desvanecían sus esperanzas de que Jesús 
fuera coronado rey. Él les había señalado 
su poca fortaleza, pero ellos habían jurado 
ser fuertes. Sin embargo, debido a que 
durmieron en vez de estar orando, no 
poseían la fuerza espiritual necesaria para 
lo que se avecinaba. Por lo tanto, en la pre- 
sión del momento, en vez de apoyar a 
Jesús se llenaron de pánico. 



Después de la ascensión de Jesús y del 
refrigerio en el aposento alto, «los mismos 
apóstoles que habían sido tan tímidos co- 
mo liebres se volvieron agresivos como leo- 
nes, luego que el Espíritu descendiera sobre 
ellos». 2 Con la ayuda de Dios, aun los tími- 
dos, los cobardes y los temerosos pueden 
llenarse de valor para Cristo. 

«Él no puede admitir 
un rival en el alma 

ni aceptar 
un servicio parcial». 



Presiones de los fanáticos 
religiosos (Luc. 9: 51-56) 

Cuando los discípulos desearon que ba- 
jara fuego y consumiera a los samaritanos, 
estaban demostrando su intolerancia. Sin 
embargo, los métodos del discipulado que 
Jesús utilizó no incluían la fuerza. «El no 
puede admitir un rival en el alma ni acep- 
tar un servicio parcial; pero desea solamen- 
te un servicio voluntario, la entrega volun- 
taria del corazón, bajo la compulsión del 
amor. No puede haber una evidencia más 
concluyeme de que poseemos el espíritu 
de Satanás que el deseo de dañar y destruir 
a los que no aprecian nuestro trabajo u 
obran contrariamente a nuestras ideas». 3 

Presiones de las autoridades 
(Juan 6: 1-15) 

Los discípulos hacían lo mejor que po- 
dían para ayudar con la gente. Pero des- 
pués de varias horas de escuchar a Jesús, 
ellos sabían que la gente tenía hambre. 
Cuando Jesús le preguntó a Felipe que 



98 



dónde podrían conseguir pan para que la 
gente comiera (vers. 5), los discípulos se 
sintieron aun más presionados a buscar ali- 
mentos para la multitud. Jesús utilizó esta 
experiencia para enseñarles a confiar en él 
a fin de solucionar cualquier problema. 

La pregunta de Jesús estaba encamina- 
da a hacer que los discípulos reflexionaran 
en sus posibilidades. La misma le concedió 
a Felipe la oportunidad de mostrar su fe en 
el Maestro. Pero debido a que Felipe no 
estaba seguro de lo que debía hacer, fla- 
queó bajo la presión. En contraste, vemos que 
Jesús estaba confiado respecto a la forma 
de solucionar el problema. «Esa confianza 
emanaba de su completa fe en el poder de 
su Padre para cubrir las necesidades de 
aquellos por quienes pronto intercedería. 
A su vez, esa fe era el resultado de una 
completa comunión entre el Padre y el 
Hijo». 4 

Presiones financieras 
(Juan 12:1-6) 

Judas era el tesorero del grupo. Aun- 
que que se hacía pasar por un exitoso hom- 
bre de negocios, estaba utilizando su posi- 
ción y parte del dinero común para su 
beneficio personal. Judas no amaba ni a los 
pobres ni a María. Más bien, amaba la vida 
cómoda y la complacencia. Cuando María 
ungió los pies de Jesús con un costoso un- 
güento, las preguntas de Judas incitaron a 
los demás a poner en tela de juicio los moti- 
vos de ella. 

Presiones de las pandillas 
(Juan 18:1-11) 

Judas condujo a la pandilla de los sa- 
cerdotes y fariseos hasta el huerto. Él cedió 
ante las presiones financieras y el deseo de 
ser aceptado por «la mafia». Pero Jesús rá- 



pidamente tomó la delantera, pidiendo 
que dejaran ir a los discípulos. 

Debido a que Judas se había entregado 
a Satanás no podía discernir los caminos 
de Dios. «Cuando se los confronta con el 
espejo de la verdad, se indignan al pensar 
que son reprendidos. Cegados por el peca- 
do, se niegan a arrepentirse; consideran 
que los siervos de Dios se han vuelto con- 
tra ellos, y que merecen la censura más 
severa». 5 

Presiones de parte 

de una vocecita (Juan 21: 15-19) 

Jesús le preguntó tres veces a Simón 
Pedro si lo amaba. Y tres veces Pedro ver- 
balizó este amor. Pero Jesús quería que pen- 
sara lo que ese amor le había costado, así 
como su determinación a «alimentar sus 
corderos». ¿Estaba Simón Pedro en reali- 
dad preparado espiritualmente? 

PARA COMENTAR 

1. Si alguien cuestiona tus creencias cris- 
tianas, o te pregunta por qué eres cris- 
tiano, ¿tratas de cambiar el tema? De ser 
cierto, ¿por qué? 

2. ¿Te sientes presionado por alguien que 
tiene autoridad sobre ti? ¿Te cuesta tra- 
bajo satisfacer las expectativas ajenas? 
¿Por qué? 

3. ¿Te estás fortaleciendo espiritualmente 
al dedicar a diario un tiempo para estar 
con Jesús? Si no lo haces, ¿cómo puedes 
mejorar dicha situación? 

1. Profetas y reyes, p. 462. 

2. C. H. Spurgeon's Morning and Evening Daily Devotional. 
27 de marzo, 2006. [Devocional diario] Consultado el 
7 de diciembre del 2006 en <http: //bible.christiansu- 
nite . com/Morning^and_Evening/ chme03 2 7 . shtml> . 

3. El Deseado de todas las gentes, pp. 451, 452. 

4. Comentario bíblico adventista, t.5, p.937 (comentario a 
Juan 6:6). 

5. Projetas y reyes, p. 102. 



Karen Pires, Collegedale, Tennessee, EE. UU. 



99 



Lunes 

3 de marzo 



Dios no falla 



TESTIMONIO 

1 Reyes 18 

«Una vez muertos los profetas de Baal, 
quedaba preparado el camino para realizar 
una poderosa reforma espiritual entre las 
diez tribus del reino septentrional [...]. El 
mismo Dios que había mandado la sequía 
había prometido abundancia de lluvia co- 
mo recompensa del proceder correcto; y 
ahora Elias aguardaba que se derramase la 
lluvia prometida [...]. 

»Vez tras vez, Elias mandó a su siervo a 
un lugar que dominaba el Mediterráneo, 
para saber si había alguna señal visible de 
que Dios había oído su oración. [...]. Seis 
veces el siervo volvió diciendo que no ha- 
bía señal de lluvia en los cielos que pare- 
cían de bronce. Sin desanimarse, Elias le en- 
vió nuevamente; y esta vez el siervo regre- 
só con la noticia: "Yo veo una pequeña nu- 
be como la palma de la mano de un hom- 
bre, que sube de la mar" [...]. 

»Esto bastaba. Elias no aguardó a que 
los cielos se ennegreciesen. En esa pequeña 
nube, vio por fe una lluvia abundante».* 

«Las nubes fueron oscureciendo el cie- 
lo; luego se levantó el viento y se desató 
una fuerte lluvia. Pero Acab se fue en su 
carro hacia Jezrel. Entonces el poder del 
Señor vino sobre Elias, quien ajustándose 
el manto con el cinturón, echó a correr y 
llegó a Jezrel antes que Acab» (1 Rey. 18: 
45, 46). 

Elias nos da un ejemplo de fortaleza en 
Dios y de gran confianza y humildad. Por 
otro lado, Israel representa a los seguidores 
de Dios que lo han rechazado, que han caí- 



do en las tinieblas y que no buscan fuerzas 
en el Señor. Al igual que Elias, debemos per- 
manecer firmes en nuestras creencias, mien- 
tras que de Israel aprenderemos que no he- 
mos de pasar por alto las advertencias del 



«Esto bastaba. 

Elias no aguardó 

a que los cielos 

se ennegreciesen». 



Señor para caer en engaños. No importa si 
fracasamos o permanecemos firmes, Dios 
puede leer nuestros corazones. Él no nos fa- 
llará. 



PARA COMENTAR 

1. Elias obedeció a Dios, aun cuando signi- 
ficaba ir en contra de la mayoría del pue- 
blo. ¿Cómo podemos mantenernos fir- 
mes en nuestras creencias en medio de 
un mundo que nos desaprueba? 

2. Israel le dio las espaldas a Dios y en re- 
petidas ocasiones rechazó escuchar sus 
mensajes, aun así Dios les envió a Elias y 
los recibió cuando se arrepintieron. ¿Qué 
nos dice esto acerca del carácter de Dios? 
¿Piensas que Dios estaba probando la fe 
de Elias al no enviar inmediatamente la 



3 



lluvia? ¿Cómo nos prueba él de forma si- 
milar? 



Projetas y reyes, pp. 114, 115. 



100 



Amanda Ernst, Douglasville, Georgia, EE. UU. 



Si tan solo... 



Martes 
4 de marzo 



EVIDENCIA 

Mateo 4: 18-20; Juan 1: 35-37, 40, 43, 48 

¿Has pensado alguna vez?: «Oh, si tu- 
viera el dinero; si tan solo tuviera el cono- 
cimiento necesario; si tan solo viviera en 
una casa más apropiada; si tan solo viviera 
en la época correcta; «oh, si tan solo... en- 
tonces podría llevar a la gente a Cristo y 
hacer discípulos de ellos». Sin embargo, 
nuestros textos de hoy nos dicen que no ne- 
cesitamos esperar a que las circunstancias 
sean las óptimas. 

Recuerda la forma en que Jesús llamó a 
sus primeros discípulos. ¿Poseían ellos los 
recursos suficientes, los conocimientos ne- 
cesarios? ¿Vivían en mansiones? ¿Usaban la 
ropa más fina? Los textos de hoy describen 



«¡Si tan solo pudiera llevar 
a otros a Cristo...!» 



las ocupaciones de los discípulos al mo- 
mento de ser llamados. Algunos caminaban 
por sendas polvorientas, cerca del río Jor- 
dán. Otro estaba debajo de una higuera. 
Otro más estaba sentado a la puerta de la ciu- 
dad extorsionando a la gente que llegaba a 



Jerusalén, mientras que varios se encontra- 
ban pescando. 

Estas evidencias muestran que tanto 
Jesús como tú pueden hacer discípulos en 
cualquier lugar, en cualquier circunstancia. 
El lugar donde te encuentres siempre será el 
más apropiado. El tiempo apropiado siem- 
pre será el momento actual. 

Es también importante recordar que Pe- 
dro y Andrés ya conocían a Jesús para el 
tiempo que él los llamó (Mat. 4: 18-20). Él 
había hablado con ellos anteriormente (Juan 
1: 35-42) y quizá lo habían oído predicar, 
así que sabían el tipo de persona que era. 
De forma similar, tu forma de ser es un tes- 
timonio ante quienes te rodean. ¿Eres cor- 
tés, educado, y bondadoso de forma que 
cuando la gente se entere que eres adven- 
tista, se sentirán atraídos a tu religión? ¿Y 
qué diremos de aquellos que ya saben a 
cuál iglesia perteneces? Al momento que 
dices ser cristiano, el testimonio comienza 
sin tomar en cuenta el dinero que tengas o 
el tipo de casa donde vivas. 

PARA COMENTAR 

1 . ¿Qué has pensado que debes hacer, o es- 
tar haciendo, antes de que puedas disci- 
pular a alguien? Basándote en la lección 
de hoy, piensa en tres formas específicas 
en que puedes discipular a alguien en tu 
estado o condición actual. 



Sylvia Reese, Cantón, Carolina del Norte, EE. UU. 



101 



Miércoles 
5 de marzo 



Venciendo el temor 
del discipulado 



COMO ACTUAR 

Josué 1: 6, 9, 18; Salmos 34: 7; 
Proverbios 9: 10 

Recuerdo cuando me uní a la iglesia, a 
la edad de 19 años. En aquel tiempo se en- 
fatizaba la idea de tocar puertas a fin de in- 
vitar a la gente a que se hiciera cristiana. 



¿Eres del grupo 

de los tímidos 

en lo que se refiere 

a testificar? 



Para algunos esta puede ser la forma apro- 
piada de hacer las cosas. Pero hay quienes 
son extremadamente tímidos en lo que 
respecta a compartir la fe. 

Para los que son tímidos, y aun para 
los que son algo desenvueltos, puedes con- 
siderar las siguientes recomendaciones res- 
pecto a maneras de testificar: 
1. Comienza dando pequeños pasos. 
Cuando me despido de la gente les digo 
«Dios te bendiga». «Que tengas un 
buen día». He perdido la cuenta de las 
numerosas veces que la gente se ha 
detenido, dándose la vuelta para agrade- 
cer mis palabras. De hecho, el otro día 
mientras salía de una de las habitaciones 
del centro de rehabilitación donde tra- 
bajo, utilicé la expresión antes citada. El 
caballero parapléjico que estaba en la 
cama, y su esposa me pidieron que regre- 



sara. Esto nos llevó a entablar una con- 
versación de carácter espiritual. Final- 
mente, les pregunté que a cuál iglesia 
asistían. Ellos a su vez me preguntaron 
lo mismo. Cuando les dije que era ad- 
ventista del séptimo día sonrieron y me 
dijeron que estaban leyendo algunos li- 
bros nuestros y que estaban muy intere- 
sados en las profecías. 
Conozco a una joven que trabaja como 
ayudante de enfermera en un hospital. 
Ella es algo tímida, así que lo que hace 
es entonar himnos. Esto le ha ayudado a 
entablar conversaciones con personas que 
al reconocer los himnos comienzan a 
hablar con ella. 
2. Escoge otras alternativas. ¿Quién dice 
que la única forma de testificar es tocan- 
do a las puertas? Existen otras alternati- 
vas. Si no te sientes cómodo hablando, 
entonces escoge otra alternativa que te 
haga sentir mejor. Intenta escribir, la vía 
del arte, cocinar o simplemente sonreír. 

PARA COMENTAR 

1 . ¿Eres del grupo de los tímidos en lo que 
se refiere a testificar? Si es así, ¿qué pe- 
queños pasos puedes dar para salir de tu 
ambiente personal? 

2. ¿Cuáles son algunas de las ventajas que 
Jesús reconoció al hacer que los discípu- 
los salieran a predicar en parejas? Aun- 
que no se nos dice como fueron empare- 
jados, ¿cómo los habrías colocado y por 
qué? 



102 



Ron Reese, Cantón, Carolina del Norte, EE. UU. 



«Ungidos» bajo presión 



Jueves 
6 de marzo 



OPINIÓN 

Lucas 7: 36-50; Juan 12: 1-6 

¿Has sentido alguna vez la tibia sensa- 
ción del sonrojo al ser señalado, o pasar vo- 
luntariamente al frente de un grupo? Solo 
ponte por un momento en el lugar de Ma- 
ría Magdalena. Ella estaba en una fiesta en 
casa de Simón, quien había sido curado de 
lepra. Trata de pensar en la seriedad del mo- 
mento. Mira a tu alrededor y trata de re- 
conocer a los presentes, incluso a los que es- 
taban sentados al lado de Jesús. De alguna 
manera, María pudo distanciarse del grupo y 
colocarse a los pies de Jesús. 

Creo que María había asimilado la lec- 
ción que todos los discípulos necesitamos 
aprender. Ella había tomado en forma cons- 
ciente la decisión de vivir de acuerdo a los 
principios divinos. Había atesorado la ofer- 
ta del mundo por un tiempo: conocía el 
aguijón de la soledad, de la baja autoesti- 
ma, así como el rechazo y el vacío que aca- 
rreaba dicha oferta. Ahora ella estaba 
«escogiendo la mejor parte» (Luc. 10: 42). 

La gente de aquel tiempo no lo enten- 
día. Ellos deseaban un rey terrenal con to- 
da su pompa. Estaban programados para 
«hacer cosas» Cuando le preguntaron a Je- 
sús respecto al tiempo de establecer su rei- 
no, él les respondió diciendo que «La veni- 
da del reino de Dios no se puede someter a 
cálculos. No van a decir: "¡Mírenlo acá! ¡Mí- 
renlo allá!" Dense cuenta de que el reino de 
Dios está entre ustedes» (Luc. 17: 20, 21). 



María, obviamente se había dado 
cuenta de esto. Por eso pudo arrodillarse a 
los pies de Jesús sin pensar lo que los 



¡Es en Jesús 

que encontramos nuestra 

verdadera identidad! 



demás estaban haciendo, diciendo o pen- 
sando. Aquí radica la fortaleza de un discí- 
pulo que se encuentra bajo presión. ¡Es en 
Jesús que encontramos nuestra verdadera 
identidad! ¡Es en él que encontramos nues- 
tro valor verdadero! ¡Es en él que encontra- 
mos la seguridad de la vida eterna! 

PARA COMENTAR 

1 . Tómate el tiempo para evaluar tu propia 
vida. ¿Cuánto de lo que haces o dices es- 
ta vinculado al reino terrenal de Satanás? 
¿Te mantienes atado a este mundo? 

2. Pensando en el llamado de Abraham ¿có- 
mo piensas que sería posible separarse 
por completo de este mundo, entrando a 
un «mundo virtual» y viviendo en el rei- 
no de Dios hasta que él se manifieste en 
las nubes del cielo? 

3. Al abrazar el reino de Dios, ¿no sería más 
fácil ser «un discípulo sujeto a presio- 
nes», que intentar vencer por nuestras 
propias fuerzas? 



Kevin C. Pires, Collegedale, Tennessee, EE. UU. 



103 



Viernes 
7 de marzo 



¿Rehuyendo testificar? 



EXPLORACIÓN 

Jeremías 12: 5 

PARA CONCLUIR 

Servir a los demás no está entre las co- 
sas más fáciles que Dios nos pide. La gente 
es muy diferente y tiene muchos defectos. 
Existen numerosos impedimentos externos 
como presiones económicas, o de parte de 
aquellos que piensan que estamos equivo- 
cados. Si tuviéramos más talentos, más re- 
cursos, más tiempo todo sería más fácil. 

Dios nunca nos prometió que sería fácil 
alcanzar a los demás, pero si vivimos lo que 
creemos, y confiamos por completo que él 
proveerá todo lo que necesitamos, él no 
nos defraudará. 

CONSIDERA 

• Colaborar con un hogar para desampa- 
rados, o servir a algún grupo de perso- 
nas que nunca has tomado en cuenta por- 
que no te sientes cómodos con ellos. 

• Tratar de relacionarte con otras personas 
mediante actividades al aire libre, apro- 



vechando las oportunidades para hablar 
acerca de Dios. 

Componer una canción respecto a las 
bendiciones que podemos recibir me- 
diante el discipulado. Considera cantar- 
la en alguna reunión de la iglesia. 
Escribir un corto relato acerca de una 
persona que ha vencido sus dudas y pre- 
siones externas al confiar en Dios, y que 
ha podido llevar a otros a Cristo. 
Hacer una encuesta respecto a los intere- 
ses de tus vecinos. Determinar cuál es la 
actividad que más les atraería, a fin de 
invitarlos a un grupo pequeño donde tú 
o alguien que conoces podrá evangeli- 
zarlos. 

Meditar en las cosas que te impiden tes- 
tificar ante los demás. Ora para que Dios 
te ayude a vencer estos impedimentos a 
fin de que puedas servirlo más plena- 
mente. 



PARA CONECTAR 

/ Palabras de vida del Gran Maestro, «¿Quién 
es mi prójimo». 



104 



Nathan Brown, Warburton, Australia